En este nuevo mundo de pandemia, donde ninguno de los habitantes del planeta escapó a los riesgos de contagio y al peligro de la muerte, el trabajo fue uno de los derechos humanos más afectado.
Pero como toda crisis, por más dura que sea, nos tiene que servir para descubrir nuevas oportunidades y fortalezas a nivel personal y colectivo.
Y en tiempos de COVID, los trabajadores tuvimos que adaptarnos a trabajar en equipo pero sin equipo, a construir pero a distancia y a fortalecer los vínculos personales por medio de la tecnología.
El desafío para los trabajadores que en estos tiempos aún tienen la fortuna de tener empleo, es apelar a sentimientos como la solidaridad y la empatía. Que ese cambio nos lleve a un despertar de conciencia para abandonar el individualismo y pensar más en el otro.
De este modo seremos capaces de generar cambios positivos a nivel personal y sobre todo seremos capaces de generar nuevas oportunidades para aquellos compañeros cercanos y no tan cercanos que en estos tiempos de pandemia no tienen la suerte de celebrar con empleo un nuevo Día del Trabajador.
Este 1º de mayo será muy distinto. Seguramente muchos no tendrán razones para celebrar en su día. Solo apostando a la solidaridad lograremos al final de esta pandemia la satisfacción plena de celebrarlo.
Por más trabajadores, por más empleos. Feliz día del Trabajador!